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Otras Regiones

Muerte de 'Doña Conchita' enluta a Cuatrociénegas y Ocampo

JOEL BARRERA / EL SIGLO COAHUILA / CUATROCIÉNEGAS
lunes 10 de octubre 2016, actualizada 12:42 pm

Las poblaciones de Ocampo y Cuatrociénegas se encuentran tristes por la irreparable pérdida de doña María Concepción Jiménez de Manrique, que dejó de existir en esta ciudad a la edad de 90 años.

La dama era un icono en la sociedad cieneguense debido a la enorme actividad religiosa, social y cultural que llevó a cabo a lo largo de su fructífera existencia, habiendo colaborado al lado de su también fallecido esposo don Francisco Manrique Dávila, cuando fue presidente municipal en el trienio 1963-1965, siendo recordados por las múltiples obras que gestionaron para beneficio de la colectividad y que todavía permanecen como la introducción de la energía eléctrica y la construcción del hospital regional Venustiano Carranza.

Originaria de Ocampo, de una dinastía revolucionaria y de estirpe temeraria e intelectual, hermana del célebre poeta, compositor, actor y locutor, Gabriel Jiménez Rodríguez, autor de la inmortal melodía “No Hay Novedad”, grabada por muchos grupos entre ellos “Los Cadetes de Linares” y de los dos primeros pilotos aviadores nativos de la Puerta del Desierto.

Doña Conchita (como se le conocía cariñosamente), fue una de las figuras emblemáticas del sexo femenino en la región del desierto y que lejos de ser nada más ama de casa, apoyó siempre las causas sociales siendo una persona bastante apreciada en la comunidad.

Le sobreviven sus hijos Hilario Gabriel, María Concepción, Héctor Fernando y Francisco Manrique Jiménez, así como sus nietos y demás descendencia.

Como gestora de obras colectivas, encabezaba el grupo de damas locales para entrevistarse con los gobernantes y lograr la liberación de recursos.

En infinidad de ocasiones la estimada dama era vista como una persona muy querida que siempre tenía la palabra positiva y el sabio consejo en sus palabras.

Las autoridades municipales encabezadas por Miguel Guevara Cantú, deploraron el triste acontecimiento que llena de luto a toda la población.

Sus restos mortales fueron depositados ayer junto a los de su esposo, don Francisco Manrique Dávila, con quien vivió 65 años de feliz matrimonio, en el Panteón San José, lugar donde descansará el sueño eterno.

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