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Torreón

Bar Ferrie, a siete años de la matanza

Fue el primero de cuatro ataques del crimen organizado contra civiles

EL SIGLO DE TORREÓN
miércoles 01 de febrero 2017, actualizada 8:40 am

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Se cumplieron 7 años de la matanza en el bar Ferrie, el primero de cuatro ataques perpetrado por grupos de la delincuencia organizada en contra de multitudes de civiles.

Fue después de la 1 de la mañana del 31 de enero de 2010 cuando hombres armados ingresaron para disparar armas de grueso calibre arrebatando la vida a por lo menos 10 personas, según cifras oficiales, aunque testigos aseguran que la cantidad era mucho mayor. Irónicamente, "Fernando" le dijo a sus padres que ese día sería el último en el que trabajaría en ese lugar, pues estaba por emprender un proyecto que no logró cristalizar, pues fue el último día de su joven vida.

Fernando, como se identificara a petición de la familia, era amigo de la hermana de Lupita. Ambas acudieron en compañía de seis primos, pero el lugar estaba a reventar. Sin embargo, él les dio acceso.

A 7 años de la tragedia, Lupita, sobreviviente, cuenta cómo fue aquel día y Darío, como le llamaremos al papá de Fernando, comparte lo que ha sido su vida y la de su familia sin su hijo.

TESTIMONIO DE LUPITA

Cuando llegamos había mucha gente, dijo mi hermana: Ahorita le digo a Fernando. Sí pasamos, pero no te podías ni mover. Cuando llegamos notamos que los que cantaban se empezaron a ir muy rápido. Nosotros dijimos: ¿Qué onda? Pero no hicimos caso. Como a la una de la mañana mi prima dijo: vamos para adelante, por donde estaba la zona VIP. Estábamos bailando. Primero se escuchó un balazo. Quieras o no, nosotros intuíamos que en ese tipo de bares hay gente mala. Pensamos que había sido alguien que había tirado un balazo. En eso se empezaron a escuchar las ráfagas y pues a agacharnos. Mi hermana estaba hasta atrás, no sé cómo, yo creo por la adrenalina brinqué y llegué hasta con ella. Mi hermana se empezó a poner mal y se quería parar: ¡Mi mamá, mi papá! decía. Agáchate, cállate espérate, le dije.

Cuando llegué con ella caí arriba de una mesa. Ahí vi al que estaba disparando, no traía pasamontañas, era una persona alta, tez blanca, barba de candado. Se dejaron de escuchar las ráfagas. Enseguida dice una persona: ya se fueron. Mucha gente se paró y otra vez rafaguearon. No te puedo decir cuántos minutos porque a mi se me hizo eterno. Se acabaron los balazos, pero ya nadie se paró, hasta que vimos que las pocas personas que quedaron vivas de la zona VIP se empezaron a brincar y a salir corriendo. Cuando pasa esto cada quien estaba por su lado y a buscarnos. Gracias a Dios estábamos todos bien. ¡Fue un milagro! Dijeron que fueron 10 personas las muertas. No es cierto. El lugar estaba lleno, vimos a muchos muertos, más de 50 yo creo que sí. Iban con intención de matar al que se pudiera, porque si hubieran ido por alguna persona no hubieran entrado y llegado hasta donde llegaron. Dios nos dio una segunda oportunidad, porque íbamos 8 de familia y salimos vivos

NO LO SUPERA

Lupita tenía 15 años cuando todo pasó. A la fecha no tolera los lugares abiertos, ni los sonidos estruendosos. No puede evitar llorar al hablar del tema sobre todo en estas fechas. Sin embargo, dice que está bien y agradecida de seguir con vida.

ENTREVISTA CON DARÍO

Él había estado trabajando ahí y había decidido inclusive que era el último día. Yo recuerdo que le dije: ¿sabes qué? ya no tiene caso hijo. Ya se había salido, había buscado trabajo y no encontró y bueno, fue ahí.

Traía el proyecto de comprar un carrito, había juntado dinero con otro amigo que falleció en el mismo lugar. Ése día el amigo fue a visitarlo con su novia. Tenían también el proyecto de poner un gimnasio y me había dicho: ya, ya estuvo papá vamos a dejarla ahí, y pues con esa idea nos quedamos.

- ¿Qué pasa después de la tragedia?

Te cambia totalmente la vida, porque ya no está un integrante de la familia y hacías la vida junto con él, era parte esencial y en todos los proyectos de la familia lo incluías.

- 7 años ¿Cómo están?

Estamos bien, desde luego al inicio cuesta y cuesta mucho, pero hemos ido aprendiendo a vivir con eso. Creo que esto no lo supera nadie, sino que aprendes a vivir con eso. Están los otros hijos a los que tienes que estar apoyando, la vida te cambia, en mi caso, cuando vienen los nietos y hay una mayor motivación para seguir viviendo, para seguir desarrollándote y hay mucho más motivos por los que uno desea seguir viviendo.

-¿Y el apoyo del Estado?

Yo creo que sí faltó una atención institucional. En nuestro caso por ahí llegó una invitación de la PGR, pero una situación muy tenue, más deseando que no aceptaras. Como yo no tengo confianza en ese tipo de instituciones, no fui. Sé que hay personas que no han podido salir adelante. Sé que hay algunas personas que dejaron el cuarto de su hija tal y como estaba y hacen cosas como si estuviera y creo que es más difícil. Hace falta, mucha falta ayuda institucional, pero que sea profesional.

-¿Cómo lo recuerdan?

Siempre riéndose y la verdad es que como que él siempre vivía la vida, le gustaba estar con su familia, le gustaba vernos juntos, siempre feliz. Era extrovertido y muy buen amigo. Yo no sabía la cantidad de amigos que tenía hasta el día de su fallecimiento. Todos los chavos que se juntaban con él nos tienen un aprecio especial a mi esposa, a mi a mis hijos. En el corazón de nosotros, en nuestro ánimo, siempre está ahí, pero la vida sigue y tenemos que seguir echándole ganas.

En deuda

De la justicia, tanto Darío como Lupita, dijeron que es otra deuda pendiente del Estado.

Abandonado. Ayer se cumplieron 7 años del ataque en contra del bar Ferrie, donde fallecieron 10 personas, según la Procuraduría.

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