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Monclova

'Homy', un héroe desconocido que ayuda indigentes

Historia de vida

SERGIO A. RODRÍGUEZ / EL SIGLO COAHUILA / MONCLOVA
lunes 27 de agosto 2018, actualizada 4:59 pm

Eran las 11 de la noche y el tibio aire se mantenía calmo. Juan Francisco Vielma de León, “Homy” como lo conocen todos, circulaba por el bulevar Pape a baja velocidad en un automóvil prestado.

"Si logro sacar a alguno de la calle y se recupera, habrá valido la pena mi trabajo” señala. — 'Homy'

Iba con un ojo en el camino y otro en las banquetas. Su rostro curtido por el sol, sumado a sus pobladas cejas y su cabeza rapada, daban a ese hombre de 40 años de edad un aire rudo. Los tatuajes en su cuello, brazos, hombros, pecho y espalda que trataba de ocultar bajo su sudadera a 34 grados de temperatura, asentaban aún más su aspecto peligroso.

Esas eran las huellas de su vida pasada, como policía, pandillero, delincuente y finalmente como vago e indigente.

No le gusta hablar de su vida. Mientras sale del bulevar para incorporarse a la calle De la Fuente para aproximarse al área de Urgencias del Seguro Social dice sin voltear a ver a quien lo entrevista: “En esa época toqué fondo. Me fui hasta el fondo. Viví en la calle y toda mi riqueza era una cobija vieja y sucia”, y luego cambia de tema.

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“Mira -dice- allí se juntan algunos (indigentes, alcohólicos y adictos sin hogar ). Se brincan la cerca y se duermen allí, ocultos de la vista de la gente”.

Al rescate de más vidas

Debajo de esa capa de “Mexican Mafia” de Vielma, late el corazón de un ser que cruzó por el infierno y sabe lo que es estar allí. Sobrevivió y ahora hizo de su vida la misión de rescatar más vidas.

Baja del automóvil se encamina hacia el sitio. Sube la cerca pero no encuentra a nadie. Pero hay a simple vista una bolsa de hule perfectamente cerrada. Es ropa que un vagabundo dejó allí, como guardada, para regresar luego a dormir, o a recogerla.

Homy no se rinde y camina hacia el otro lado de la entrada de ambulancias del área de urgencias del Hospital General de Zona número siete del IMSS, a otro rincón donde también se refugian los sin hogar.

AYUDA EN HOSPITALES

Explica que a los hospitales llegan grupos de diferentes iglesias y organizaciones sociales a llevar comida y a veces alguna ropa a familiares de pacientes foráneos que se quedan en el exterior del IMSS a cuidar a sus parientes.

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Estas bendiciones también las extienden (quienes las llevan) a todos los que estén en el lugar: visitantes, amigos, médicos, enfermeras, personal de intendencia... y también a los abandonados.

AL PRONTO AUXILIO

Y mientras camina pide ayuda: “ilumina para allá ¿ves? Hay una persona allí. Ah! Es Mario. Es alcohólico, ya lo he recogido varias veces. Después ignora a quien lo entrevista y se aboca de lleno al hombre ebrio, sucio y con sangre seca en el rostro que está en el piso.

Las manos rudas llenas de tatuajes recorren con delicadeza y esmero los brazos y hombros de “Mario” para levantarlo después de revisarle la frente golpeada. Lo ayuda a levantarse y con palabras de preocupación, le pregunta suavemente “¿qué te pasó? ¿Quién te pegó?” Y se dispone a ayudarlo a caminar cuando se da cuenta de otra situación: El vagabundo tiene ambas piernas muy infladas desde los pies. Está enfermo y sufre de retención de líquidos.

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Esmera sus cuidados y lo ayuda a caminar hasta el automóvil mientras le va diciendo que se va a poner mejor, que ya van a la casa (el Centro de rescate Generando Vida), donde podrá descansar en una cómoda cama.

Lo pasa al asiento posterior del automóvil y continúa su patrullaje por la ciudad, sólo una hora más. Visitamos algunas casas en ruinas, un restaurante a punto de caer y algunos rincones y calles donde sabe que llegan a pernoctar los sin hogar.

Encuentra más tarde a un anciano con fuerte olor a licor barato, dormido en la acera. Lo despierta y lo revisa cuidadosamente mientras le pregunta que qué hace allí, si tiene a donde ir, y si no quiere pasar la noche en el albergue de la AC Generando Vida.

El adulto mayor agradece todas las atenciones y dice que sí tiene casa, que se quedó dormido porque le ganó el sueño, pero que pudo descansar un rato y que gracias a que lo despertó Homy, podrá regresar a su casa.

REVISIÓN

Una patrulla de Fuerza Coahuila se detiene, con el aspecto fiero de Vielma de León y lo delicado del anciano, se paran a ver qué está pasando. Ven también a Mario que está dormido dentro del automóvil, y comienzan a preguntar quiénes son los individuos alcoholizados y qué está haciendo el sujeto calvo y tatuado con ellos.

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La presencia del reportero y la cámara fotográfica sorprende a los policías que sólo atinan a decir que estaban revisando, y sin más explicación abordan su unidad y se retiran, mientras Juan Francisco dice que no los hubieran detenido. Las autoridades locales lo conocen y aunque algunos policías no, los comandantes sí y lo habrían dejado.

De todos modos dice que esa noche es suficiente. No todas las noches encuentra indigentes, y algunos de ellos no aceptan su invitación a ir a Generando Vida. O sí van, como Mario, permanecen unos días allí. Se recuperan de sus malestares de salud, reciben nueva ropa, limpia, alimentos, son aseados y luego abandonan el lugar, para ser encontrados y regresados una semanas o meses después.

“Algunos no regresan. Otros se quedan largas temporadas aquí. Los apoyamos buscándoles trabajo, alimentándolos, curándolos y unos pocos se reintegran totalmente a la sociedad. De otros me entero en los periódicos que fueron encontrados muertos en tal o cual lado. Así es la vida para ellos. Si logro sacar a alguno de la calle y se recupera, habrá valido la pena mi trabajo” señala.

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