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Se divide tribuna en el Corona

AARÓN ARGUIJO / EL SIGLO COAHUILA
lunes 28 de enero 2019, actualizada 8:14 am

"Hoy, rica birria de chiva", decía un letrero de orgulloso aficionado santista, minutos antes de ingresar al estadio Corona para presenciar uno de los partidos "Triple A", con la visita de un equipo que además de ser popular, arribaba posicionado en el subliderato de la Liga MX.

Buena cantidad de "Chivahermanos" se dejaron ver en la explanada del estadio Corona, orgullosos portando la centenaria camiseta rojiblanca. Pero los santistas no desentonaron, desde días atrás había advertido el club que querían un estadio verdiblanco y el apoyo llegó por parte de la fiel afición, en otra tarde fresca de domingo; los Chivas eran muchos, pero que los de Santos eran mayoría.

Esta vez no tardó en lucir atiborrada la grada del Corona, nadie se quería perder el inicio del encuentro y con el silbatazo de Luis Enrique Santander Aguirre llegó el primer rugido de los aficionados, al unísono, era tiempo de futbol.

Con ese silbatazo se olvidaron las amistades, los compadrazgos y hasta los matrimonios; fue común ver en la grada a dos personas sentadas juntas, pero con camisetas de diferente equipo, por lo que los lazos se cortaron durante algunos minutos.

Ni veinte minutos tardó en romperse el "hechizo" con el que Raúl Gudiño había protegido su portería durante el torneo Clausura, llegó "el Gallito" Vázquez y con un misil teledirigido perforó el arco visitante para hacer estallar en júbilo a los aficionados. La disputa por el balón se agudizó durante el resto de la primera parte e igualmente creció en las tribunas, saliendo a relucir los aficionados de Chivas con gritos de apoyo para su equipo.

Desesperados en su área técnica, Salvador Reyes y Saturnino Cardozo se desgarraban los trajes y rascaban la cabeza, como si estuvieran resolviendo un examen para el que no estudiaron ni media hora, acertijo que se incrementó con el imparable paso del cronómetro. Los futbolistas no se ahorraron ni una gota de sudor y el esfuerzo constante fue la característica del partido, manteniendo el nerviosismo en la tribuna, el cual combatían con cánticos, porras y las luces de los teléfonos celulares encendidas, ya bajaba la temperatura al caer la noche, pero no causó mella en la afición que estaba expectante a que cayera el del empate o el de la sentencia condenatoria.

El esfuerzo pareció triplicarse por parte de jugadores como Abella, Angulo y el autor del gol, José Juan Vázquez, sabiendo que estaban bajo la mirada y el análisis del nuevo director técnico de la selección mexicana, Gerardo Martino, sentado en el palco principal del estadio. Jonathan Orozco también realizó vistosas y oportunas atajadas, dando el mensaje de que está disponible y en condiciones de defender el arco.

La tensión entre los espectadores crecía, conforme se acercaba el final, llegando entonces un momento soñado al marcar gol el sampetrino Eduardo Aguirre, lo gritó con la gente, el estadio retumbó, pero apareció el "quitarrisas", el VAR echó a perder la fiesta al decretarse un fuera de juego e invalidar ese momento que tanto había anhelado "el Mudo". Con poco para causar peligro, Chivas trató de inquietar el arco santista e incluso al final se sumó al ataque el guardameta Gudiño en un tiro de esquina, pero nunca cayó el gol visitante, por lo que el líder se fue derrotado del estadio Corona, convertido en infranqueable fortaleza de los Guerreros.

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