07 de agosto de 2020 notifications search
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EDITORIAL

Incertidumbre

ÉDGAR SALINAS URIBE
martes 07 de julio 2020, actualizada 8:01 am


Atravesamos un periodo caracterizado por la incertidumbre. Aún desconocemos la profundidad de los impactos que acusará nuestro país - y la Comarca- sobre todo en salud y economía debidos a la irrupción del COVID-19 y la gestión general de la crisis. Ningún pronóstico es alentador. Por ahora, especialistas en diversos campos han preferido glosar, describir y apuntar tendencias antes que comprometerse con algún pronóstico. Enfrentamos escenarios inéditos por lo que se refiere a la gravedad y alcance de los impactos.

La incertidumbre no solo obedece a la ausencia de información o al desconocimiento pasajero, sino también a lo que sí sabemos respecto de las medidas que se toman para gestionar una crisis. En otras palabras, la incertidumbre se encuentra atizada por lo errático de la gestión. Pongo un ejemplo, ¿no sería tiempo ya de que los titulares de los ejecutivos federal y estatales se sentaran a pactar acciones acordes a lo extremo de la situación? ¿Más de treinta mil fallecidos, más de doce millones de personas con ingresos afectados o perdidos, más de diez mil pequeñas empresas cerradas, más de dos dígitos de caída en la economía no son aún suficientes para que se reúnan? Con independencia de simpatías partidistas, es menester aceptar que de ese modo no se honra el pacto federal que tanta sangre y luchas ha cobrado en el país.

Pese a lo grave y espectacular de su reciente irrupción, no se ha aquilatado el riesgo que representa en este contexto los permanentes enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, en lo que parece una nueva edición de guerras por territorios y porciones de mercado. Si el pacto federal pende de frágiles vínculos y mecanismos de coordinación (véase Guanajuato) se convierte en oportunidad para la expansión del dominio por parte de esos grupos, lo que profundizará los fondos de descomposición que tocaremos.

Como sociedad también se ha abonado a este clima. La reactivación de sectores económicos en un contexto de "nueva normalidad" ha traigo consigo un relajamiento evidente en las medidas de cuidado básicas. La prueba es irrefutable: a partir de la entrada en vigor de esa nueva etapa, los contagios han crecido en proporción y velocidad. Lo hemos repetido, no es comprensible que en esta circunstancia se multipliquen las fiestas masivas. Aún no entra en la comprensión general que un cubrebocas es más fácil de colocar que un respirador; que la distancia de más de dos metros es más fácil de sobrellevar que estar pegado a una cama de hospital y que lavarse las manos con jabón frecuentemente es más fácil que no tocar nada o casi nada en un hospital. La exposición y el riesgo es general, ciertamente, pero no le pongamos las cosas fáciles al virus y extremadamente difíciles a nuestra persona y a nuestras familias. Pongamos difícil las cosas al virus y más fáciles para nosotros.

Adicionalmente, el debate público continúa polarizado. De pronto en las redes sociales sucede algo parecido a lo que pasa cuando se pelean las barras de equipos rivales. Mientras los de la cancha hacen su juego, la pasión se desborda en la tribuna y los golpes hacen tangible la pasión mal encauzada. El juego está en la cancha, pero la pelea en la grada. Y si hay aficionados que le exigen a los equipos jugar bien y dar su mejor esfuerzo en la cancha, pues al fin para ello pagaron su boleto, son acusados de estar manipulados y sobre ellos también los golpes de la barra e incluso con la mayor violencia posible. Se dice que los deportes que enfrentan equipos, por ejemplo el futbol, son una puesta en escena que de modo pacífico resuelve diferencias, orgullos regionales, etc. Algo parecido se dice la política, ¿no es acaso la disciplina que se inventó para resolver pacífica y razonablemente las diferencias? ¿para construir acuerdos? ¿para evitar las guerras y las peleas?

Pasan las semanas y los meses. Acumulamos pérdidas humanas y decrecimientos económicos. Alejamos posturas y ahuyentamos acuerdos. No honramos el pasado y el pacto que, simbólicamente, con euforia celebramos en septiembre. La incertidumbre no es casualidad.

@letrasalaire
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