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Ciencia

Los perros, una posible alternativa para detectar el COVID-19

Gracias a sus receptores olfativos

EL UNIVERSAL.-
jueves 26 de noviembre 2020, actualizada 9:47 am

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La nueva estrategia para combatir el COVID-19 y que está dando de qué hablar, es el entrenamiento canino para detectar el virus, ya que la comunidad científica aseguró que los perros puede rastrear el SARS-CoV-2 con una precisión casi perfecta.

De acuerdo con los adiestradores de perros, este método ha arrojado resultados extraordinarios, por lo que consideraron que podría ser un método prometedor para detectar la enfermedad del nuevo coronavirus. De ser implementado (aseguraron) significaría una alternativa más rápida y económica, en comparación a la aplicación de las pruebas diagnósticas.

"Nadie dice que puedan reemplazar una máquina de PCR, pero podrían ser muy prometedores", opinó Holger Volk, neurólogo veterinario de la Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover en Alemania.

No es la primera vez que el ser humano recurre al gran sentido del olfato con el que cuentan los perros, pues su presencia ya es habitual en los aeropuertos donde se encargan de rastrear sustancias psicotrópicas y armas de fuego. Además han sido de mucha ayuda para reconocer algunos tipos de canceres en el ámbito médico.

Esta especie cuenta con más de 300 millones de receptores olfativos, lo que los posibilita de detectar concentraciones muy pequeñas de olores, a diferencia de los cinco a seis millones con los que contamos los seres humanos, por lo que algunos aromas resultan imperceptibles para nosotros.

Los investigadores con ayuda de tres binomios caninos, identificados con los nombres de Asher, Storm y Maple, luchan para demostrar que la ayuda de esta especie animal podría ser clave para enfrentar los efectos de la pandemia.

El estudio, publicado en “BioMed Central”, fue presentado en la conferencia virtual "International K9 Team". Volk, quien se encargó de entrenar y estudiar el comportamiento canino ante la detección del COVID-19, expuso los resultados preliminares de estos experimentos.

Hasta el momento, reconocieron los investigadores, no se sabe con certeza qué huelen los perros, sin embargo, sospechan que las enfermedades producidas por los distintos tipos de coronavirus provocan que el cuerpo humano libere un patrón distinto de compuestos orgánicos volátiles (COV).

Los COV son moléculas que se evaporan con facilidad, creando un olor identificable para el órgano olfativo de los caninos.

Durante la conferencia, Volk expuso que desde el inicio de la pandemia muchos científicos se dedicaron a entrenar a los perros para reconocer muestras de sudor. Al reconocer el aroma los binomios pateaban el suelo como un sinónimo de detección.

Ponen a prueba su olfato

Posteriormente, los especialistas implementaron el rastreo canino en los aeropuertos de Emiratos árabes Unidos, Finlandia y el Líbano para detectar el COVID-19 en muestras de sudor de los pasajeros. De los mil 680 viajeros estudiados, ubicaron 158 casos de COVID-19.

Estos casos fueron cotejados con las pruebas convencionales. Lo que más llamó la atención de los expertos fue que los perros eran capaces de reconocer la presencia del virus, días antes de que las pruebas lo pudieran identificar.

"Esto es muy preciso, factible, barato y reproducible", consideró Riad Sarkis, investigador de la Universidad Saint Joseph y colaborador en la investigación, quien ofrecerá pruebas de rastreo de COVID-19 en centros comerciales.

Ante esta situación, la viróloga Isabella Eckerla del Hospital Universitario de Ginebra expresó que este tipo de estrategia beneficiaría a los países de bajos ingresos con espacios de laboratorio limitados.

Pese a que los resultados han sido positivos, los especialistas reconocieron que el hecho de que exista sólo un artículo publicado en torno al tema, lo convierte en un estudio piloto, lo que dificulta la evaluación de la comunidad científica y su aplicación aún se encuentra en la espera del visto bueno de las autoridades sanitarias.

"Los grupos deben aumentar el tamaño de sus muestras antes de que la comunidad científica en general pueda evaluar qué tan útiles podrían ser los perros", manifestó James Logan, investigador de enfermedades infecciosas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. "Es importante no salir demasiado pronto con grandes afirmaciones y pequeños conjuntos de datos", recalcó.

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