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Torreón

Primero son niños, luego son migrantes: Unicef

En Piedras Negras, el joven José Aladid sueña con cruzar a Estados Unidos

RENÉ ARELLANO / EL SIGLO DE TORREÓN
domingo 02 de mayo 2021, actualizada 7:50 am

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José Aladid cumplió 14 años el pasado 21 de abril, fecha que pasó prácticamente inadvertida y sin mucho que celebrar pues permaneció en un centro de asistencia en Piedras Negras, a miles de kilómetros de su familia, de su casa, de su ciudad en Honduras, su país de origen, del cual decidió salir para alejarse de la violencia que vivía en el seno familiar en febrero de este año.

El menor arribó a esta ciudad fronteriza el pasado viernes 2 de abril aproximadamente a las 5 de la tarde. A su llegada, se fue directo al Paseo del Río en Piedras Negras, desde donde observó el río Bravo, pues su objetivo era llegar a Estados Unidos. En su recorrido  fue abandonado por su primo, de 16 años, y dos amigos de 17 años, quienes decidieron entregarse a las autoridades migratorias en México. 

José relató que salió de su casa un domingo para emprender este viaje. Explicó que su decisión de irse se debió a que su padre consume drogas, quien lo obligaba a venderlas y recibía agresiones. 

Al igual que José Aladid, en los últimos meses se ha incrementado el número de menores migrantes no acompañados o acompañados que llegan a las ciudades fronterizas de México con Estados Unidos. Esta situación se ha convertido en una crisis humanitaria, no por la cantidad de migrantes, sino por la vulnerabilidad de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

La tarde que llegó a Piedras Negras, José Aladid aún contaba con 13 años. Reconoció que sintió miedo de quedarse solo en el trayecto pero encontró auxilio en el resto de los migrantes para seguir adelante. Desafortunadamente, el menor de origen hondureño, prácticamente fue invisible para las autoridades de los tres niveles de gobierno y nadie se hizo cargo de él hasta transcurridas unas semanas que se dio a conocer su historia en los medios de comunicación. 

Permaneció en un albergue para emergencias de Protección Civil del Estado de Coahuila,  del que pudo haberse retirado en cualquier momento e intentar cruzar el río Bravo con fatales consecuencias, pues a la fecha suman 13 personas las que han perdido la vida en dicho afluente y sus cuerpos han sido rescatados por personal del Grupo Beta, según dio a conocer el Instituto Nacional de Migración. 

Tras difundirse la presencia del menor en un albergue, a tres semanas de su arribo, la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) del estado de Coahuila acudió y se hizo cargo del pequeño, al cual lo puso en custodia del DIF en las instalaciones del Albergue Camino a Casa de la colonia 28 de junio en Piedras Negras.

José permaneció ahí hasta el pasado miércoles 28 de abril, tras llevarse a cabo su traslado a su país de origen, luego de que la Pronnif abriera un Procedimiento Administrativo Migratorio (PAM).

 AUMENTA NÚMERO DE NIÑOS MIGRANTES

 El caso de José Aladid es uno de miles que se están presentando en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. Los flujos migratorios y quienes los conforman han venido cambiando en los últimos años, incrementándose la presencia de niños, niñas y adolescentes entre la población migrante. 

"En los últimos tres meses, el flujo migratorio disparó el número de niños migrantes. De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, en 2021 cerca de 1,743 niños, niñas y adolescentes fueron identificados por las autoridades migratorias y también niños mexicanos", fue lo que manifestó Karla Gallo Campos, oficial nacional de Protección del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en México.

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Respecto a los niños y niñas mexicanas que son repatriados de Estados Unidos, refirió que la cifra se ha sostenido. Sin embargo, considerando una directiva de salud pública del vecino país, que se le denomina Título 42, las cifras de menores y adolescentes mexicanos que han sido repatriados se refleja un incremento. 

Gallo Campos señaló que, conforme a los datos de la Unidad de Política Migratoria de 2021, de enero a febrero del presente año se registraron 782 niños y niñas no acompañados y 960 acompañados; estableciendo que durante el mes de enero se registró el 45 por ciento, mientras que en el mes de febrero el 55 por ciento restante.

También refirió que la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) de Estados Unidos, reporta una cifra de 29 mil niños, niñas y adolescentes no acompañados en la frontera sur de Estados Unidos e indicó que se pueden tener cifras diferentes, dependiendo de quien las recolecta o recaba.

"Lo más importantes es que se garanticen sus derechos, porque los niños y las niñas, primero son niños, luego son migrantes; pero son niños y niñas, por eso tienen que ser protegidos", manifestó Gallo Campos. 

DEBEN ESTAR PROTEGIDOS Y NO DETENIDOS

"Pienso llegar al otro lado y tener otro futuro", fue lo que señaló José Aladid en el Paseo del Río en Piedras Negras el día que llegó, mientras observaba la otra orilla del río Bravo, la ciudad de Eagle Pass. "Ni modo, que me regresen, no hay de otra", respondió cuando se le preguntó qué pasaría si regresan a su país de origen aunque advirtió que no volvería a su casa. 

Cabe mencionar que la situación actual para la población migrante es grave, considerando varios aspectos como la pandemia del coronavirus, aunado a las restricciones que se han implementado en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos como medidas sanitarias para evitar contagios de COVID-19 el impacto que ha tenido incluso en los espacios que prestaban apoyo a la población migrante. "Ahora más que nunca en la historia, los flujos migratorios están compuestos por niños y niñas", manifestó Karla Gallo. 

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Explicó que los flujos migratorios hoy en día están compuestos por distintas nacionalidades y cada una de ellas requiere de ciertas condiciones, principalmente el idioma. A México arriban niños, niñas y adolescentes de países de Centroamérica, Cuba e inclusive del continente de África. 

"No es un asunto migratorio solamente, es un asunto que tiene que ver con la protección de niños y niñas, es decir, no estamos hablando de soluciones migratorias en sí mismas solamente, sino en ofrecer soluciones de protección a la vida, protección contra la violencia, nutrición, que los niños y niñas estén en un espacio seguro", refirió Gallo Campos.

Estableció que deben estar protegidos por el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), institución encargada de la asistencia social en México y no el Instituto Nacional de Migración, que no se encuentren detenidos en una estación migratoria, que se encuentren en espacios adecuados mientras esperan sus procedimientos migratorios y de protección.

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