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La nueva perspectiva del cine coahuilense

El filme Días de invierno se proyectó en el Festival Internacional Cervantino

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
miércoles 20 de octubre 2021, actualizada 8:08 am

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La necesidad de contar una historia anclada en la región noreste del país motivó al cineasta coahuilense Jaiziel Hernández para enfocar el lente y capturar en la ficción la narrativa de Días de invierno (2020), su ópera prima, misma que ya puede contemplarse en cines de todo el país y de La Laguna y que fue proyectada en la 49.ª edición del Festival Internacional Cervantino, donde Coahuila es el estado invitado de honor. 

Los fotogramas de esta cinta abordan la travesía emocional de Néstor (Miguel Narro), un chico saltillense que tiene la necesidad existencial de abandonar su tierra para así poder crecer a nivel personal y profesional. Lo acompaña Lilia (Leticia Huijara), su madre, quien también está en un proceso tras la muerte de su esposo.

En entrevista con El Siglo de Torreón, Jaiziel Hernández comentó que este proyecto era inicialmente un cortometraje. Su semilla germinó en experiencias de gente cercana al director, tratando así de reunir el retrato de una realidad que cobra vida en la zona de Saltillo y Ramos Arizpe. El esfuerzo consistió en narrar la vida cotidiana, historias que por su misma localía y naturaleza fueran capaces de crear identidad en el espectador, algo que, a su consideración, no es tratado por la mayor parte del cine nacional, cuyas historias acontecen en otros lugares.

"Siento que la gente no se ve reflejada y también como que no le pone tanta atención al cine que proviene del centro del país o de la Ciudad de México, porque son otras realidades, otras problemáticas y como que siento que no les interesa tanto. Ellos sienten como que es otra región del país que no conocen tanto; siento que hace falta un cine que hable como debe".

DESPRENDERSE DEL PASADO

En Días de invierno, el tema del viaje es recurrente. La necesidad de la travesía no solo se plasma a nivel de carretera, sino también en el espíritu de sus personajes. El primero de estos traslados consiste en desprenderse del pasado, con un anhelo de avance ante los simbolismos como la gran casa de campo de la familia, que representan una época ya desvanecida, aparentemente de mayor bonanza.

"Los personajes viven en una familia un poco fragmentada, que se disolvió un poco. La casa representa una época donde todo estaba como bien, que había cierta unión, en la que el padre de familia todavía vivía. También representa un pasado donde la familia tenía mayor estatus […] es una propiedad de la que se tiene que desprender".

Es en esta primera secuencia que Néstor se reencuentra con un problema matemático sin responder. Este se repetirá en diversos momentos de la cinta, como si el personaje le diera vueltas al mismo asunto, buscando una respuesta más allá de la que le arroja la incertidumbre emanada del silencio.

"Es una obsesión de Néstor sobre el pasado que dejó como inconcluso, en el que él siente que fracasó y que tal vez lo hizo cambiar su vida hacia otro lugar, o quizá si no hubiera fracasado, todo sería diferente. Reencontrarse con este problema lo enfrenta con algo que no le salió bien antes, por eso trata de resolverlo, porque es algo que necesita resolver".

De vuelta a las metáforas, Hernández comenta que resolver algo aparentemente pequeño en la vida ayuda a zafarse de ciertas cosas y poder avanzar, confiar en uno mismo o reconciliarse con cosas de las que no se ha tenido respuesta.

Y es que los habitantes de las ciudades más pequeñas a veces se perciben en esta necesidad de migrar para encontrar el progreso prometido. Por sus características, estas comunidades no suelen ofrecer gran oferta laboral y por tal motivo muchas personas deciden marcharse para mejorar su situación. El director entiende perfectamente este fenómeno social, pues él mismo tuvo que dejar Saltillo para poder ejercer como cineasta.

"Es algo que ocurre en pequeñas ciudades en el país, o en otras partes donde a veces uno quiere hacer cosas y no tiene la oportunidad de hacerlas en la ciudad donde creció, que tal vez no hay tantas oportunidades como uno quisiera y la única solución para hacer otra cosa distinta es salir de la ciudad. Es algo que pasa mucho en la película y tiene que ver con que es importante desprenderse".

Néstor tiene esta necesidad de irse, latente, a flor de piel. No está a gusto en su tierra natal, se siente incómodo, estancarse le inquieta, pero irse implica también desprenderse de su entorno, de paisajes particulares que solo en ese lugar puede contemplar. Ante el titubeo brota la duda, misma que trata de ser acentuada por el personaje de Pepe (César Ramones), su hermano, quien le recalca que él no tiene la libertad de irse porque debe cargar con la responsabilidad familiar.

"Él quiere irse con su hermana a Estados Unidos para buscar otra realidad, pero también ocurre lo mismo en México, en otros lugares, donde de ciudades pequeñas se van a ciudades grandes".

EL REPARTO

Días de invierno es estelarizada por el actor coahuilense Miguel Narro, quien da vida a Néstor. También cuenta con la participación de la experimentada actriz Leticia Huijara, quien encarna a Lilia y recientemente fue nombrada como la nueva presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

De cierta manera, la soledad rodea a estos personajes, misma que es acentuada por los encuadres y la paleta de colores.

"Es un estado de ánimo que prevalece más que nada con el protagonista. Respecto a su mamá, creo que Lilia lo tiene un poco más aceptado, porque incluso al final dice que le gusta manejar sola. Como que no es algo que le pese. Y Néstor sí tiene muchas escenas donde está interiorizando […] es una persona que está demasiado solo; a pesar de que está en una relación, es un personaje cuya forma de ser es muy para adentro".

Días de invierno abrió la pasada Muestra de Cine Coahuila 2020 y recientemente fue proyectada en el 49.º Festival Internacional Cervantino, donde Coahuila participa como estado invitado de honor. Cabe recalcar que, además de Saltillo, la ciudad de Guanajuato una de las locaciones del filme, por lo que esta participación fue una especie de retorno.

Regresando a la película, ocurre una tensión donde a los personajes principales les cae la noche, luego de varar su vehículo en medio de la nada. Su búsqueda rinde frutos y en la oscuridad se ilumina una respuesta. Después, las secuencias finales muestran la madurez a la que aspira todo ser humano, se trata de la capacidad de abrirse brecha con el simple hecho de tomar decisiones.

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