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Don Federico Salazar lleva 20 años endulzando camino a viajeros con melón y dulces

Cada vez son menos los apoyos que reciben los campesinos, señala

MARY VÁZQUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
jueves 21 de octubre 2021, actualizada 7:20 pm

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”No me hallo sin hacer nada, tengo que trabajar, tengo que moverme”, dice Federico Salazar de 68 años, quien desde hace 20 años, se coloca a la orilla de la carretera libre a Saltillo, en el ejido Gabino Vázquez de Viesca para vender melón, semillas, dátiles y dulces.

Platica que tiene una parcela que le heredó hace algunas tres décadas un tío, la cual dejó de sembrar hace 6 años, pues afirma que “ya no sale”, ya que cada vez son menos los apoyos que reciben los campesinos del Gobierno federal, para producir, por eso decidió rentarla.

VER MÁS: Melón de Matamoros y Viesca registra excelente precio 

Comparte que fue justamente cuando sembraba melón que empezó a ponerse al lado de la carretera, para ofrecer la fruta que no le recibían los grandes comercializadores, pues generalmente les piden cumplir con ciertos estándares de calidad, por eso por lo que a granel ofrecía la fruta a los viajeros que pasan por la carretera federal.

La bolsa de melón las vende en 30 pesos, las semillas y dulces en 10 pesos y los dátiles en 60 pesos. Un buen día de venta es de 300 pesos.

Federico dice que incluso ya tienen sus clientes habituales, incluso hay traileros que ya lo conocen, pues su paso recuente por es carretera.

Manifiesta que el “sol sale para todos” pues como él hay otra persona que se coloca en el mismo lugar, pero solo ofrece melón, pues al igual que el compran “pachanga” (melón de muy baja calidad) para revender y de ahí ir ”chiveando”.

El señor cuenta que, gracias a la parcela, pudo sacar adelante a sus cuatro hijos, pues los tres varones estudiaron una carrera universitaria y la mujer, solo hasta la preparatoria.

“El que quiere puede” dice al preguntarle de las dificultades que en un momento dado pueden presentarse a las familias que viven en ejidos alejados.

El señor comparte que vive solo con su esposa, pues sus hijos decidieron establecerse en Matamoros o Torreón.

Y el “chivito” que saca de la venta es para él y su esposa, aunque dice que su situación económica no es tan complicada, pues ambos reciben la pensión que les otorga el Gobierno federal y lo que cada año le dan por la renta de la parcela les sirve para “irla pasando, hasta que Dios les preste vida”.

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