
Visitan al Señor de Mapimí
Como un acto de fe y devoción por los 300 años del hallazgo del Cristo conocido como el Señor de Mapimí en la región Cañón de Jimulco, más de cuatro mil católicos acudieron al ejido La Flor de Jimulco para venerarlo y dar gracias por los favores recibidos.
Esta tradición, hermana a una gran cantidad de ejidos del Cañón de Jimulco y a los estados de Coahuila y Durango que comparten aspectos históricos, religiosos y culturales debido a la veneración que los habitantes le profesan al Señor de Mapimí.
Desde las diez de la mañana, partieron 90 carretas desde el ejido Jimulco para iniciar con la procesión, sin embargo, algunos peregrinos que salieron desde las cuatro de la mañana se quedaron a la mitad del camino debido a que los neumáticos de sus carromatos fallaron.
Los carruajes que lograron llegar al Templo, se apreciaban con cobijas, pastura para los animales, provisiones y llevaban al menos seis integrantes de la familia, entre niños, abuelos y bisabuelos que buscaban inculcar a su descendencia la fe "inquebrantable".
"Mientras que Dios nos preste vida aquí estaremos, siempre pensando en que Él es el que lo puede todo", expresó entre lágrimas Teresa, una de las peregrinas.
A las 12 del día, el obispo de Torreón, José Guadalupe Galván, ofició una misa conmemorativa en la que bendijo la placa que nombra al Templo de la comunidad de La Flor de Jimulco como Santuario del Señor de Mapimí.
"Aquí en Jimulco, la imagen del Señor de Mapimí ha caminado con ellos", dijo.