
Autoprescripción de medicamentos, amenaza para la salud

Más del 80 por ciento de la población mexicana se automedica, costumbre que lejos de beneficiar representa un riesgo para la salud, según detalla la Secretaría de Salud. Además, el uso irracional de medicamentos supone un desperdicio de recursos y genera un perjuicio al paciente ante la falta de resultados positivos y la incidencia de efectos adversos.
La falta de información, la urgencia de abaratar costos y reducir el tiempo necesario para atención médica resulta contraproducente y encamina a las personas al mal uso de medicamentos poniendo en juego su salud.
Autoprescripción no es autocuidado
La resistencia bacteriana es un problema común en México, ya que alrededor del 55 por ciento de los organismos causantes de infecciones como meningitis o neumonía son resistentes a los antibióticos.
La prescripción de medicamentos por iniciativa propia representa una alerta de salud debido a que se le atribuye la generación de resistencia a los antibióticos y el desarrollo de alergias. Asimismo, representa una violación de la ley para aquellos establecimientos que la ejerzan debido a que comprende medicamentos que requieren receta.
En el Scientific Electronic Library Online (SciELO) se lee que la autoprescripción va de la mano con la automedicación, la cual ha sido criticada por el personal de salud por considerarla una práctica inconveniente que puede propiciar el retraso en la atención médica, aumentar la frecuencia de efectos adversos de medicamentos, enmascarar síntomas, entre otras consecuencias. Ésta no debe confundirse con autoprescripción, debido a que la automedicación se refiere al uso de medicamentos que no requieren receta y que están disponibles a la venta en farmacias y en establecimientos que no son farmacias, es decir, medicamentos de venta libre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no reconoce a los cuidados que incluyen medicamentos como parte del autocuidado de la salud a menos que se trate de síntomas leves. Si bien, la OMS afirma que es necesario reconocer a las personas como participantes activos en la toma de decisiones informadas sobre la salud, dentro de este panorama, la influencia de la información proporcionada por la industria farmacéutica y la adquisición del hábito de automedicarse juegan un importante papel en la prevalencia de tratamientos incorrectos.
De igual manera, el autocuidado es un recurso esencial de la atención médica que abarca el estilo de vida saludable, apoyo social en la enfermedad, entre otros. Sin embargo, no se debe incluir a la automedicación ni autoprescripción como parte del autocuidado.
Su uso inadecuado es un riesgo inminente
Las formas de emplear los medicamentos de forma irracional incluyen: demasiados medicamentos por paciente, falta de adherencia a los tratamientos, incorrecta utilización de antibióticos, entre otros.
El sitio ‘Vigilancia en Salud Pública’ deja en claro que los riesgos de la autoprescripción suponen una falsa curación de la enfermedad, agravamiento o prolongación de ésta, aparición de efectos adversos y resistencia a los medicamentos empleados en caso de los antibióticos, que son medicamentos que combaten las infecciones bacterianas. Asimismo, la resistencia deriva en el aumento de costos de los tratamientos y mortalidad. Además, entorpecen e interfieren en el diagnóstico y tratamiento oportuno de las enfermedades, incrementando el riesgo de intoxicaciones e interacciones medicamentosas.

Cabe destacar que los antibióticos no funcionan contra los virus, por lo que se descarta su uso para el tratamiento de resfriados, dolores de garganta, influenza, bronquitis, muchas sinusitis y algunas infecciones de oído.
José Lorenzo García, director médico del laboratorio Biocodex México refirió para el Economista que “no se deben usar antibióticos que sobraron de ocasiones anteriores, ni tampoco compartirlos con alguien más, ya que cada persona y tratamiento son diferentes: solo el médico puede decidir cantidad y duración”.
Por otra parte, el Seguro Social de Salud (ESSALUD) menciona que el abuso de medicamentos no prescritos, como los antiinflamatorios, podrían exponer al paciente a una severa gastritis medicamentosa que, a su vez, genere una hemorragia digestiva que pondría en riesgo su vida.
Menciona que el ibuprofeno, diclofenaco y naproxeno figuran entre los medicamentos que se expenden sin receta médica. Su consumo en exceso puede generar además de sangrado digestivo, insuficiencia renal crónica.
La Secretaría de Salud señala que en todos los casos lo mejor es consultar al médico antes de ingerir cualquier medicamento.